Vallaki, el pueblo de la felicidad.
Teníamos delante nuestra una muralla impresionante, más para estos lares. Necesitábamos encontrar algo de seguridad después del encuentro con esas horribles ancianas. Ya lo decía mi padre, nada da la felicidad y menos un pastel de carne...
Un guardia nos paró e interrogó sobre nuestros asuntos en la ciudad. Nos comunicó que llegábamos a tiempo para las siguiente festividad, la cual se celebraba en tres días y al Burgomaestre le haría especial ilusión tener nuevos participantes. Todo ello en el tono desapasionado que ya habíamos escuchado en la ciudad de Barovia y parece que caracteriza a las gentes de toda esta tierra.
Nos dirigimos a la posada para poder comer algo, recabar información y tener un lugar donde dormir durante el tiempo que permaneciésemos en esta ciudad. Era el doble de extensa que Barovia, pero había una pesadez en el ambiente mayor. Los aldeanos con los que nos cruzamos apenas prestaban atención a su alrededor hasta que se cruzaban con un guardia, en ese momento se tensaban y respondían con un falso "todo va bien, que felicidad" o frases por el estilo con una sonrisa forzada.
En La Posada del Agua Azul, el ambiente era algo más relajado. Al ver entrar al grupo, todos se giraron y por un momento fuimos el centro de atención y murmullos. Dentro de la posada pudimos ver a una mujer en la barra, un hombre atendiendo una mesa y dos jóvenes ayudando a llevar platos, bebidas y a mantener el lugar ordenado, un par de cazadores de lobos y un bardo contando historias a los parroquianos.
Al sentarnos, se acercó el posadero más mayor y, mientras nos preguntaba que íbamos a tomar, nos advirtió que los extranjeros no eran nada habituales por estos lares y menos de nuestras "puntiagudas" características, por lo que sería aconsejable cubrirlas. Al pedir las bebidas nos pidió disculpas ya que las opciones eran limitadas debido a una repentina escasez de vino, la cual aun no se había podido averiguar el origen
Mientras esperábamos la comida, de repente aparecieron dos figuras en la puerta. Un guardia enorme con un brazo diferente, por no decir que parecía haber sido arrancado del primer cuerpo de cualquier entidad demoniaca y pegado al pobre hombre, y un colgante que no habíamos visto en ningún otro aldeano, junto a un hombre con ropajes de muy buena calidad, aunque los colores seguían siendo apagados. Éste último se dirigió directamente a nuestra mesa y, con voz alegre ,se presentó como el Baron Vargas Vallakovich, Burgomaestre de la ciudad y su acompañante, Izek, capitan de la guardia de la ciudad. Al parecer le habían avisado directamente de nuestra llegada y quería darnos la bienvenida a Vallaki, la ciudad de la felicidad, donde todo está bien y para perpetuar esta estado se realizaban festividades semanales, en las que participaban, absolutamente, todos y cada uno de los habitantes que estén dentro de las murallas, tanto en los preparativos como en las celebraciones de ese día. En las siguientes seríamos nosotros los invitados de honor, ya que somos los primeros viajeros en mucho tiempo. Antes de dejarnos nos ofreció una comida en su mansión al día siguiente para poder ilustrarnos sobre su feliz ciudad.
Una vez solos, el posadero nos advirtió sobre la peculiar creencia del Burgomaestre y que obviamente no todos estaban de acuerdo, pero si mostrabas algún tipo de desacuerdo o no te alegrabas lo suficiente te pasabas un par de días en el cepo de la plaza para que recapacitases sobre la felicidad...
Con todo esto nos dispusimos a subir a nuestras dos habitaciones, una para Kanon y Wok Wuk y otra para Earsel, Alasse y Lancelot (el perro nos seguía allá donde entrábamos, pegado a Alasse , pero como habíamos podido comprobar en casa de esas malditas viejas, sabía cuando esconderse y no entorpecer). Alasse había tomado cierta costumbre de, mientras Earsel leía sus libros antes de dormir, ella se pegaba intentando aprender a leer y quedándose dormida al poco rato. Lancelot hacía lo mismo con ella. Al final era su momento favorito del día, justo antes de caer dormida, se sentía a salvo con la presencia de su libro emanando olores relajantes, la presencia de su nueva amiga tan capacitada y de la figura del perrete al que tenia que cuidar. Por primera vez no era ella el ser más débil del grupo.
A la mañana siguiente, después del desayuno decidimos conocer un poco la ciudad. Wok Wuk se decanta por ir a buscar un armero para afilar sus armas y el resto pensamos que un lugar para recabar información es la iglesia.
Durante su paseo, Wok Wuk, buscando una armería, se dio cuenta que alguien más hace la misma ruta que él pero con cierto sigilo. Para comprobar si sus sospechas eran ciertas, Wok Wuk se metió en un callejón y así poder hacer una emboscada. En el momento en el que el tipo pasó la esquina, una mano le cogió de la pechera, lo estampó contra la pared y lo levantó un palmo de suelo. -"Dime porqué me sigues y quién te envía". El pobre, bastante sorprendido, le dijo que por favor le bajase. -"Estaba esperando poder acercarme a tí en una zona donde haya pocos ojos y oídos. No pasas precisamente desapercibido y los guardias te arrestan a la menos posibilidad". Éste hombre le dió a Wok Wuk una nota donde nos invitaban a cenar con Lady Watcher, una mujer con estatus que está en desacuerdo con la falsa felicidad que se vive en Vallaki. Wuk le dijo que lo hablará con el resto del grupo y que ya decidirían algo. Acto seguido le preguntó al hombre que dónde estaba la armería más cercana y se dirigió a ella. Por fin podría poner a punto sus armas.
Por otro lado, el resto del grupo se dirigió a la Iglesia de San Andraal, donde les atendió el Padre Lucien. Un hombre serio y metido en sus pensamientos nos dio una parca bienvenida a la iglesia. Tuvimos una breve charla sobre el motivo de nuestra visita (recabar información) y comprobamos que estaba bastante preocupado. Al principio era algo reacio a contarnos lo que le ocurre, pero al ver que éramos extranjeros y no teníamos nada que ver con el Burgomaestre decidio contarnos que habían desaparecido tanto el ayudante del párroco, Milivoj, como los huesos del mártir San Andraal, los cuales protegen la iglesia convirtiendo el lugar en suelo santo. Habían pasado dos días desde que descubriera la falta de ambos pero no se atrevía a decirlo a las autoridades ya que el Burgomaestre se tomaba como delito cualquier cosa que pusiese en peligro "la felicidad" de Vallaki. Eso nos convertía en la única esperanza de buscar los huesos, porque la búsqueda del ayudante ya había sido desdeñada por los guardias de la ciudad. El encontrarse desamparado nos dio cierta pena y pensamos que tener un aliado en este lugar siempre podría ser una buena idea. Nos contó que Milivoj se juntaba mucho con Bluto, un borracho del pueblo y que cuando no estaba desempeñando sus labores pasaban el tiempo juntos. Era la única pista que tenía sobre la vida de su ayudante. Le dijimos que en los próximos días veríamos si obteníamos alguna información.
Una vez todos juntos, en la plaza del pueblo, nos dirigimos hacia la casa del Burgomaestre mientras nos pusimos al día de las nuevas. No podíamos quejarnos, nada más llegar nos invitan a comer y a cenar en las casas más distinguidas, sin contar la invitación pendiente de cierto Conde, la cuál no estábamos seguros si nos invitaban a comer o a ser parte del menú y es algo que aún no estábamos preparados a averiguar.
Era la casa más grande del pueblo, con dos pisos de altura y se intuía un ático o buhardilla. Nos abrió la puerta una sirvienta, Isabella nos indicó, con el ánimo característico de los lugareños, que tendríamos que esperar un rato ya que habíamos llegado un poco antes de la hora de la comida, mientras pasaba la mirada de uno en uno por nosotros. En seguida se quedó prendada de nuestro arquero, algo que éste aprovechó para amenizar la espera, le preguntó donde estaba su cuarto y ambos desaparecieron por una puerta. Wok Wuk decidió ir a investigar un poco por la casa y Earsel y Alasse pensaron que lo más cortes era mantenerse en la sala de espera así que sacaron uno de los libros que lleva siempre Earsel y continuaron con las lecciones de lectura. A los pocos minutos apareció Kanon con cara de haber visto al demonio más peligroso del averno susurrando "familia... Ha dicho familia...", Earsel le comenta con cierta sorna, "Vaya, parece que ha encontrado tu único punto débil". Justo cuando Alasse iba a preguntar, también apareció Wuk junto con Izek y el propio Burgomaestre.
En la comida pudimos conocer a la mujer e hijo del Burgomaestre (en adelante BM), Lydia y Víctor, respectivamente, el cual tenía la típica actitud de adolescente al que han obligado a relacionarse con gente que ni le va ni le viene. Lo que nos llamó la atención fue que parecía que tenía algo más de inquietud por vivir que el resto de lugareños (el listón tampoco es que estuviera muy alto). Se disculparon por la austera comida y la limitación en la bebida pero nos comentaron que Vallaki sufría de una repentina escasez de vino y la caza es una práctica altamente peligrosa por estos bosques. El BM nos contó el origen de sus creencias con las festividades, que desde que se celebran todo el mundo vive contento y es ésta felicidad la que mantiene alejado al galante Conde. Uno de los requisitos es que todo aquel que viva en Vallaki tiene que tomar parte en la preparación y asistir a los eventos para la festividad que corresponda a la semana. En este caso éramos invitados de honor y aunque no teníamos que participar en la preparación si nos instó a acudir a la plaza para celebrar con todo Vallaki el alzamiento de la luz para traer esperanzas a todos los corazones. Se veía una fe ciega sobre todo lo que nos decía y realmente se emocionaba con cada detalle de las celebraciones. Todo el discurso regado con "Todo está bien. Más que bien, es fantástico"," Que feliz es la vida en Vallaki", etc.
Al terminar la comida decidimos que lo mejor es que cada uno se ocupase de sus asuntos y prometimos que celebraríamos con todo Vallaki la próxima festividad. Hasta la puerta nos acompañó la misma sirvienta que se había ido con Kanon, durante la comida había sido un entretenimiento ver como la pobre chiquilla le lanzaba miradas llenas de admiración al semielfo y como éste las evadía. Al ver que sería ella quien nos acompañaría a la puerta, Kanon aceleró el paso y la pobre nos despidió con tristeza sin dejar de seguir con la mirada a nuestro, normalmente, embaucador compañero. De camino a la taberna, para preguntar por Bluto (el borracho amigo del enterrador desaparecido), interrogamos a Kanon sobre lo que había pasado con la doncella y por qué estaba tan aterrado de ella. Nos contó que aunque estaba teniendo una actitud pasivo-lujuriosa algo decepcionante fue suficiente ya que tenía curiosidad por conocer las habilidades Vallakianas. Todo se torció cuando la pobre mujer, tuvo la genial idea de comentar que su sueño era formar una familia y que mejor que un apuesto semielfo extranjero, sus hijos se verían apuestos. Un vibrante escalofrío recorrió el cuerpo de Kanon haciendo que todo su ánimo se viniese abajo, dio un paso atrás, ayudó a Isabella a abrocharse de nuevo el corpiño sin mediar palabra y salió del cuarto cubierto en sudor y con la cara pálida con la que se había encontrado con nosotras en la sala de espera. Alasse no entendía el motivo de la risa de Earsel y Wok Wuk ni la incomodidad de Kanon por la palabra familia. Al parecer la consideraban muy joven para explicarle ciertos detalles de la vida adulta.
Una vez en la taberna, nos contaron que Bluto solía rondar por el lago Zarovik así que nos dirigimos hacia allá. En el trayecto, antes de salir de la ciudad, había dos niños llorando, al acercarnos nos contaron que había una amiga suya desaparecida a la que echaban mucho de menos, su nombre era Arabelle y era Vistaní (Jugadores: Con esto tuvimos que escribir una lista para tener en mente la cantidad de Quest pendientes 😅...) . Efectivamente había un hombre en el muelle del lago, arrastrando un saco en el que se podía intuir algo vivo ya que se retorcía y movía, cuando nos acercamos más escuchamos la voz de una niña proveniente del saco. Le instamos a que se detuviera y nos explicase lo que estaba haciendo, nos comentó que tenía que hacer un sacrificio al Dios del lago para calmar su ira y que restableciese el suministro de vino. Después de intentar razonar con él de forma bastante infructuosa, e impulsados por los gritos de la niña en el saco, se encontró en pocos segundos aturdido en el suelo y con la niña insultando y maldiciendo con improperios que escandalizarían a más de un adulto. Entre lágrimas nos contó que fue la única idea que se le ocurrió para que volviera a haber alcohol en Vallaki ya que él no se atrevía a realizar el viaje para llegar hasta la bodega El mago en las viñas y tampoco se veía capaz de averiguar que había pasado. De camino de vuelta le preguntamos a Bluto sobre Milivoj, nos contó que la última vez que supo de su amigo fue cuando le dijo que tenía un negocio pendiente con Henric Vandervoor, el creador de ataúdes, al cual le interpeló sobre el enterrador y solo obtuvo evasivas y desprecios.
Decidimos que lo más coherente era dejar a Bluto en manos de la autoridad de Vallaki. Arabelle nos dio las gracias por salvarla y nos invito a pasar tiempo en su campamento, asentado a pocos minutos hacia el sur. En cuanto Kanon escuchó que había un asentamiento tan cerca, aceptó inmediatamente y prometió acudir después del compromiso que teníamos para cenar sin darnos tiempo al resto a decir nada. Y nos dirigimos a la casa de Lady Watcher.
Nos abrió la puerta una señora con una edad parecida al BM y una actitud más serena que él. Tenía lista la mesa y se disculpó por la escasez de vino (ahora parece muy evidente, pero el Master casi nos tiene que dar con un letrero luminosos para que le hagamos caso sobre este tema...). Nos sentamos y pudimos oler un delicioso guiso, y mientras nos preguntó sobre que nos parecía Vallaki y sus gentes, se escucharon ruidos en el piso de arriba. Esto tensó inmediatamente a Lady Watcher y justificó que recientemente había adoptado dos gatos callejeros, pero aún estaban algo salvajes para poder disfrutar de la compañía de extraños.
Nos contó sobre la tiranía del BM con sus festividades, que uno de los problemas era la absurda frecuencia y el mayor disparate era la obligatoriedad de que la gente tiene que ser feliz o ,al menos, fingirlo, y nos reiteró sobre los castigos físicos que se aplicaban por ley para mantener a Strahd alejado. Algo, que además de absurdo, le parecía innecesario, creía que lo mejor era abrir una vía diplomática para llegar a algunos acuerdos y poder vivir tranquilos. Una vez cenó con él y le pareció un regente coherente con el cual razonar para cubrir las necesidades de todos con el menor daño y sin maldad. Evaluó nuestra reacción a sus palabras y nos informó sobre una creciente rebelión, la cual lideraba, para destronar al BM y que nuestra llegada había renovado una fe casi perdida en la causa ya que en su juventud ella había recibido una profecía que decía "Después de la gran purga, los extranjeros traerán la paz". Mientras mantuvimos esta conversación se seguían oyendo ruidos extraños en el piso de arriba y no terminaban de cuadrar con la historia de dos gatos, sumado al hecho de que, aunque notábamos verdad en sus palabras también era evidente que estaba omitiendo información, así que volvimos a preguntar de forma más inquisitiva añadiendo que, si quería nuestra ayuda, sería conveniente entablar una relación sincera sobre todo lo que ocurría en Vallaki, empezando por su propia casa.
Con gran pesar y cierta vergüenza nos explicó que en un intento de llevar algo de cordura a la casa Vallakovic y por ser dignos pretendientes, habían tratado de emparejar a sus dos hijos. Al principio todo ocurrió de forma natural y su hija visitaba a Víctor todas las tardes, volviendo a casa encantada por la compañía del joven. A las dos semanas debió suceder algo porque hubo un cambio de actitud en el regreso a casa, Stella se encontraba más distraída y apenas contaba nada de las conversaciones con el joven. El primer día de la tercera semana ella regresó haciendo esos maullidos, que empeoraron a lo largo de la noche y ya nunca más había conseguido entablar una conversación coherente con ella. Se comportaba como si fuese un gato. Cuando fue a pedirles explicaciones a los Vallakovic la echaron de su casa ridiculizando sus quejas y tratando de loca a su hija. Esto fue la gota que colmó un vaso, ya bastante lleno, y por eso nos invitó a cenar y solicitó nuestra ayuda para su empresa sobre el cambio de poder. Nos miramos por un momento unos a otros y le comunicamos que no podíamos tomar ninguna decisión en ese instante. Con una mirada de desaprobación y gran pesar nos dijo que en parte lo entendía y que siempre podíamos cambiar de opinión, teníamos algo de tiempo para pensarlo y unirnos a la lucha que se llevaría a cabo durante la festividad.
Estaba siendo un día bastante largo pero la invitación que nos quedaba por cubrir era la que más nos apetecía. Ya habíamos probado la hospitalidad Vistaní y la verdad es que no creo que sea algo de lo que nos lleguásemos a cansar. El haber rescatado a esa niña nos brindó una oportunidad maravillosa. Atravesando Vallaki en dirección al campamento, Earsel fue testigo de un fogonazo morado proveniente de la casa del BM, duró un segundo y aunque nadie más lo vio no dudamos ni un segundo de la palabra de nuestra maga pero alguno de nosotros tenía demasiadas ganas por llegar... así que dijimos de investigarlo por la mañana.
Cada vez que visitábamos a los Vistanís nos chocaba ver el contraste sobre como vivía cada pueblo sus vidas. Mientras que los Barovianos eran apáticos, sin ilusiones ni curiosidad, los Vistanís eran alegres y con un hambre infinita por conocer el mundo y las historias de sus habitantes. Otro punto chocante era la divergencia en sus ropas, los Barovianos solo utilizaban colores pardos y grises mientras que los Vistanís eran todo color. Aunque los Barovianos nos habían tratado con amabilidad, no podíamos negar que las visitas a los Vistanís nos alegraban el alma, y el cuerpo en el caso de algunos de nosotros.
Nada más llegar, Arabelle vino a nuestro encuentro para llevarnos delante del líder del grupo, su tio Arrigal para que nos pudiera agradecer su rescate. Según caminábamos por el campamento, nos llamó la atención un grupo de hombres que se diferenciaban del resto ya que eran elfos. Arrigal nos saludó con un efusivo abrazo a pesar de nuestra inicial incomodidad. Nos invitó a sentarnos con ellos alrededor de la hoguera y como era habitual, nos solicitaron alguna historia para cubrir su curiosidad. Kanon contó un encuentro con un Gnomo que se había atrevido a quitarle la bolsa de monedas mientras hablaba con la hija del posadero y como, después de una breve disputa, terminaron bebiendo juntos y apostando sobre quien sería capaz de embaucar a la chiquilla. Wok Wuk contó como cargó él solo contra una horda de orcos para defender a su familia. En este punto le miraban con una mezcla de respeto y cierto recelo. Earsel contó como consiguió un extraño ejemplar que cuenta la extensa y entretenida historia sobre queso de oveja en Faerun. Alasse abrió su libro y contó la historia de un gato que vivía en su pueblo natal y que siempre le mordisqueaba el pastel de carne, que dejaba enfriando en el alfeizar de la ventana, a la señora Blaun, y aunque siempre maldecía al gato, seguía dejando el pastel a su alcance.
Después de estas historias, pudimos hacer preguntas y así dar pie a que los propios Vistanis contasen las suyas. La primera que se formuló fue, ¿Cómo eran capaces de salir de Barovia si parecía que nadie más podía? Ante esto, el padre de Arabelle, Luvash, nos contó como un clan Vistani acogió a un guerrero malherido. Lo cuidaron, y le llevaron de vuelta a su casa, acogiendolo como uno más en las semanas que duró su viaje. Ese guerrero era un noble, heredero de su casa, y al despedirse de los Vistani que le habian cuidado, les prometió que su generosidad no sería olvidada y siempre tendrían paso libre por sus tierras. Ese noble era Strahd, y ha mantenido su palabra hasta el día de hoy.
Al ver que habíamos mirado con cierta curiosidad a los elfos, nos llevaron a donde se encontraban y poder presentarnos. Eran los Elfos del Atardecer, y su jefe, un elfo anciano con las orejas cortadas llamado Kasimir. Nos contó que antes de convertirse en vampiro, la hermana de Kasimir, Patrina, tuvo la intención de seducir al Conde y convertirse en su consorte, para ello le hizo promesas de compartir con el conocimientos arcanos poco comunes. Un día, Sergei, hermano de Strahd, apareció en la corte con una bella dama llamada Tatyana y enseguida Strahd se quedó prendado de ella e ignoró a Patrina por completo, así que Rahadin, lugarteniente, chambelán y mano derecha de Strahd, la echó del castillo diciendo que "ya no era bienvenida allí". Años más tarde y con Strahd ya convertido en vampiro, Patrina volvió a tomar contacto con él e intrigado por el conocimiento que ella poseía, Strahd le concedió convertirla en consorte. Antes de que eso llegase a suceder, Kasimir prefirió organizar el secuestro y lapidación de la elfa para evitar su transformación. Ante este atentado, Strahd mandó a Rahadin y sus guardias dar ejemplo masacrando a todas las elfas del atardecer y cortando las orejas en señal de vergüenza al propio Kasimir. Ante esta humillación los elfos vagaron por Barovia hasta dar con este grupo de Vistanís y llegaron a un acuerdo para convivir con ellos.
Después de toda esta información estaba claro que necesitábamos despejar un poco nuestras mentes ya que nos había costado mantener la atención en la historia, por muy interesante que ésta fue, y mientras los elfos nos contaban su historia tres personas (dos mujeres y un hombre) se habían sentado cerca de Kanon y de vez en cuando le hacían alguna carantoña y caricia furtiva. En cuanto vieron que era el momento adecuado casi le arrastraron dentro de una cabaña, en la cual se unieron una pareja más. Justo antes de entrar, Kanon se paro un segundo cerca de dos chicas y dijo en voz alta en nuestra dirección "Wok, deberías hacer algo de ejercicio y dejarte llevar. Te aseguro que merece la pena". En ese instante esas dos mujeres se acercaron a Wuk para entre risas llevárselo a otra tienda. El bárbaro, un poco sonrojado, intentó ofrecer algo de resistencia pero rápidamente se "dejó" convencer y las siguió. Earsel se reía del comportamiento de sus compañeros y seguía declinando elegante y respetuosamente cualquier propuesta por parte de los Vistanís. Alasse por su parte miraba con cierta curiosidad a un grupo de jóvenes bailando pero enseguida se volvió hacia la maga y estuvieron conversando por un rato. Earsel estaba algo distraída porque no dejaba de pensar sobre el fogonazo mágico que había visto y pensaba que era mejor investigarlo esa misma noche, pero se daba cuenta que sus compañeros no terminarían lo suficientemente temprano como para satisfacer su curiosidad. Hubo un instante de duda pero ambas llegaron a la conclusión que por asomarse a echar un vistazo no pasaba nada.
Recorrieron el camino hasta la casa del BM amparadas por las sombras nocturnas, agradecidas de ser capaces de ver en la oscuridad ya que si esa habilidad serían incapaces de moverse de noche sin la necesidad de una fuente de luz capaz de disipar la densa niebla que se formaba en las calles. Una vez en la mansión, investigan la cantidad de ruido que se escucha para averiguar cuantas personas siguen despiertas a estas horas. Hay poco movimiento dentro de la casa y solo hay alguna ventana iluminada. Según la dirección en la que supuso Earsel que vió la luz, creyó que vendría del piso superior, así que buscamos la ventana más alta de la casa y la forma de llegar a ella. Con artes mágicas nos asomamos al alfeizar de una ventana cerrada, la cual daba a un pequeño cuarto en el cual debía haber algún mueble pequeño, una silla o una caja tal vez, pero con la luz que entraba por el cristal no lográbamos averiguar mucho más. La curiosidad les instaba a entrar pero se impuso la razón ya que se habían ido del campamento en un descuido y no habían avisado a nadie. Si la cosa se torcía no tendrían refuerzos ni forma de comunicarse con sus, ahora mismo, satisfechos compañeros. Así que bajaron con el mismo cuidado con el que habían subido y desandaron sus propios pasos hasta el campamento y así poder descansar lo que restaba de noche.
A la mañana siguiente les esperaba un "feliz" día, ya que se celebraba la fiesta del Sol. Vallaki se empezaba a decorar con múltiples antorchas a lo largo de las calles principales, y se colgaban farolillos con el símbolo del sol de cualquier techo o pared. Nos dirigimos a la posada El agua azul, para tomar un desayuno algo tardío, organizar la información recabada y decidir que hacer hasta la hora que nos había convocado el BM en la plaza para las festividades. La siguiente pista y por ir tachando pequeñas cosas de la lista de tareas pendientes era investigar la desaparición de los huesos y del enterrador de la iglesia, la última persona que parece haber visto a Milivoj era Henric Vandervoor. Aprovechamos el camino hacia el establecimiento del Fabricador de ataúdes, para contar nuestra aventura a la mansión del BM, algo que a Kanon no le hizo especial gracia, ya que nos pusimos en peligro sin contar con él. Aceptamos la regañina, a Alasse consiguió disimular una pequeña sonrisa ya que estaba especialmente contenta, era la primera vez que se preocupaban por sus seguridad.
Llegamos pasado el mediodía y se veía un gran avance en los preparativos por toda la ciudad. Se notaba que tenían una gran habilidad en montar este tipo de decoraciones y que todo el mundo estaba volcado en ello (más les valía). Era un establecimiento que no destacaba en absoluto, tuvimos que preguntar a un lugareño y nos señaló el cartel con forma de ataúd encima de una puerta. Al llamar nos abre la puerta un hombre diciendo que en día de festividad no se está permitido trabajar. Le insistimos que nos deje pasar para hacerles algunas preguntas, al nombrar a Milivoj se produjo un aumento de tensión en el cuerpo y empezó a lanzar miradas furtivas hacia el piso de arriba mientras negaba cualquier contacto con el hombre. Wuk, cansado de ser diplomático, empezó a subir las escaleras y al ver el cambio de incomodidad a terror intentamos dar una voz de alarma a nuestro bárbaro. Él llegó a un segundo piso y con el primer vistazo al suelo se pudo ver el cadáver de un humano sosteniendo un saco. En el momento que cogió el saco y lo abrió para comprobar que había unos huesos, se comenzó a escuchar movimiento dentro de unas cajas desperdigadas por la habitación de las cuales emergieron 6 figuras humanas con colmillos.
Salimos corriendo de la casa y se produjo una persecución por todo el pueblo en la que los huesos pasan de manos algunas veces, incluida la de los vampiros, y en todo este fragor pensamos que el lugar más adecuado es devolver los huesos a su sitio, por si la leyenda que decía que era lugar santo fuese cierta y nos diese cobijo de estos seres. Además que es un lugar alejado para ofrecer cierta resistencia en caso necesario. Mientras ocurre toda esta carrera a través de Vallaki, alguno de los vampiros de los flancos decidieron que era más productivo saciar su sed con los pueblerinos con los que se topaban. Esto produjo una gran cantidad de gritos de terror por todo el lugar. En los últimos pies de distancia Alasse era la que tenía los huesos, se adelantó y trato de llegar lo más rápido a la iglesia, entró esquivando al párroco mientras depositaba los huesos en su lugar. Justo en ese momento, y teniendo a sus compañeros llegando a la puerta, los vampiros que les perseguían perdieron cualquier interés en ello y se dirigieron a diversos puntos de la ciudad. Más gritos se escucharon desde diferentes puntos y en el momento que nos disponíamos a ayudar a esa gente una figura noble montada sobre un caballo con alas salid de una pesadilla se paró en la misma puerta de la iglesia, se bajo y se quedó en el umbral de la puerta.
Educadamente se presentó como el Conde Strahd, revisó con la mirada todo el marco de las puertas y después pasó por cada uno de nosotros nos dijo que era una pena que hayamos devuelto los huesos a su lugar ya que tenía algo planeado con ellos. Al fijarse en Alasse, le sonrió coquetamente, se inclinó y le dijo "Oh! querida Tatyana, por fin puedo observarte de cerca. Te recuerdo que sigue en pie la invitación a mi humilde morada para cuando estés o estéis listos" Disgustada por la continua confusión con esa tal Tatyana le recordó que ella era Alasse, Alasse Midnight y que si buscaba a esa tal Tatyana, se equivocaba de persona. El Conde respondió "Cierto, querida, disculpa mi error, la nostalgia me ha llevado a nombrarte de forma equivocada . Tienes razón, tu no eres ella, los océanos de tiempo la han vuelto a traer a mi lado a través de tu belleza y me llevan a utilizar el viejo apelativo...". Justo al terminar esa frase, proveniente de un lateral de la iglesia se escuchó un alarido de frustración y Wuk dijo " Tú, cerdo, tú fuiste el que ordenó masacrar a mi gente y a mi familia y por ello habré de ver tu cabeza cortada por mi hacha" seguido de provocaciones para que entrase dentro de la iglesia. Strahd paseaba de lado a lado entre el espacio de las puertas pero sin sobrepasar el límite de estas. Asintió ante las acusaciones de Wuk y le contestó que esas acciones habían sido necesarias mientras que dio algunos pasos en el interior de la iglesia y levantó un enorme candelabro colocándolo de nuevo donde siempre había estado. Momento que Wuk aprovechó para atacarle. Con una rabia inmensa asesta 3 certeros golpes con su gran hacha de combate, que de haber sido para cualquier otro objetivo le hubiera dejado cuando menos moribundo, pero que el Conde se pudo curar sin la menor importancia y lanzó una mirada de aprobación por el intento y con cierto orgullo paternalista pero con sorna por la diferencia de poder entre ambos. Dignamente se dio la vuelta e inició camino hacia su caballo alado, recordando que nos esperaría ya que disponía de todo el tiempo del mundo.
Al salir y ser conscientes del entorno de nuevo, se volvieron a escuchar los gritos de terror por toda Vallaki. En ese momento, Alasse sintió una ola de frustración y mirando a sus compañeros exclamó "somos unos cobardes" y salió corriendo al encuentro del Conde. Le pidió que retirase a sus súbditos, aunque según se lo solicitaba perdía fe en si misma o en que podría argumentar en caso de negativa por su parte, pero extraña y contrariamente a sus pensamientos la respuesta del Conde fue "Como desees...No puedo resistirme a una petición si surge de tus labios, y total, ya han terminado con la tarea encomendada..." se dio la vuelta y se marchó dejándola en medio del jardín de la iglesia con una sensación extraña. Pasados un par de minutos, cada uno de los integrantes sumidos en sus propios pensamientos, comenzaron a disminuir los alaridos de terror para dejar paso a un silencio generalizado donde comenzaron a surgir conversaciones que se intuían de preocupación de unos por otros, sumado a un gran pesar por las pérdidas de vidas.
En seguida se empiezan a escuchar nuevos gritos, esta vez se pueden entender algunas frases gritadas al unísono, "Encontrad a los extranjeros, ¡Su sangre es la respuesta!" y como grupos de gente se empiezan a organizar para buscarnos. Con una breve conversación decidimos que lo mejor que podemos hacer es ir a la casa del BM por varios motivos. Teníamos que averiguar que fue esa luz mágica que vio Earsel, era el último lugar donde se esperarían que nos escondiésemos y era el mejor momento para investigar sobre esa casa, que pensábamos que era una de las pistas que nos había dado Madam Eva, ya que el propio BM estaría en las celebraciones.
Esquivamos como pudimos las turbas que se empezaban a organizar en nuestra búsqueda y finalmente llegamos a la casa del BM. Creímos que la forma más fácil de entrar fue si nos dejaban entrar e inmediatamente lanzamos miraditas a Kanon, seguros de que si le pedía a Isabella que nos abriese la puerta lo haría encantada. Efectivamente, ella respondió cuando llamamos y nos permitió pasar. Kanon nos había hecho prometer que se sacrificaría por nosotros pero que tendríamos que buscar la manera de compensarle. Con el ofrecimiento de que si sobrevivíamos a esta noche Kanon tendría una cita con ella nos dejó investigar por la casa. Cuando preguntamos por la familia nos dijo que al único que no había visto salir era a Víctor, pero que no estaba segura de si seguía dentro. Le pedimos que se quedara vigilando y que no dejase pasar a nadie sin avisarnos ya que se estaban poniendo complicadas las cosas fuera.
Una vez dentro de la casa... CONTINUARÁ...
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